Pobre mariposa, que se presenta por estos días en la Fundación Alon, propone unir arte y ciencia en torno al inquieto insecto. Ya al entrar en la sala, uno se topa con una colección de mariposas reales (atención: no confundir sus colores con ciertas pinturas rutilantes). Pertenecen a Lepidoptera Research Foundation, que desde 1962 se dedica a la investigación de mariposas, y cuyo presidente, Rudolph Mattori, dio un seminario sobre biodiversidad, invitado por Micaela Patania, curadora de la muestra. Hay desde polillas vietnamitas hasta impensadas mariposas de Magadascar con alas emplumadas negras y doradas.
Cautiva una escultura de León Ferrari. La columna de mariposas con sus emblemáticos avioncitos de guerra es bella, poética, potente. Al verla es posible percibir el placer del artista en la selección de cientos de mariposas de distintos materiales. Y da ganas de experimentar. La de León es una vuelta de tuerca que escapa a la mirada decorativa de las obras de Nora Correas, Silvana Blasbalg, Matilde Marin y Andrea Racciatti. Hay también fotografías de Fabiana Barreda y trabajos de Silvia Rivas.





