Artista: Carlos de la Mota

¿Cómo un artista reconocido como escultor decide convertirse en pintor?

Trato de hacer un recorrido mental de más de 40 años, una mirada abarcadora de su obra desde la primera que conocí: un bajo relieve sobre una chapa de bronce del año 1962 (La Familia), hasta las esculturas donde introduce el color en sus obras.

También ingreso en este recorrido por las primeras pinturas que ví, casi tridimensionales ―en bastidores donde los personajes y sus entornos trataban de salir de la limitación de las dos dimensiones― hasta las pinturas surrealistas que hoy acompañan esta muestra.

En este recorrido, que abarca también 40 años de amistad, trato de encontrar las pistas que marcaron el momento en que sus obras pasaron del duro material (chapa, fundición) a la ductilidad de los acrílicos y a la sensualidad de los pasteles.

Lo que hoy mostramos es un cambio de materiales, de herramientas; el pincel reemplaza al martillo y la tela al bronce. El artista es el mismo, los medios para expresarse se ampliaron.

Es un camino que le permite manifestarse con mayor profundidad y al mismo tiempo da lugar a una profusión de obras que, como muchas de sus esculturas, piezas únicas, podrían inscribirse en el surrealismo.

La Fundación Alon se ha propuesto presentar la diversidad en la producción de un artista, destacando los aspectos no tan vistos que ayudan a un conocimiento más profundo de su obra.

En esta oportunidad exponemos sus pinturas y algunas esculturas; descubriendo el lugar donde se une un escultor y un pintor en una sola manera de expresarse.

Jacobo Fiterman
Fundación Alon, diciembre 2005

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Imágenes de la inauguración