Curadora: Ana Canakis

Desde su aparición como pintor en el Primer Salón de Arte Córdoba en 1916, hasta su fallecimiento ocurrido en Buenos Aires en 1964, Gómez Cornet participó de múltiples salones, tanto nacionales como provinciales, así como de prestigiosos envíos, como el de la Bienal de Venecia en 1952.

Al mismo tiempo, ejerció la docencia y expuso individualmente sus obras en destacadas galerías de la capital y del interior del país.

Se formó en Europa, embebiéndose de las principales corrientes que poblaban el horizonte artístico del continente. Primero en Barcelona, y más tarde en Florencia y Pisa, para terminar su periplo en París, donde se aseguró un lugar en la academia Ransom.

Lamentablemente, es poco o nada lo que se conserva de la producción de esa época, rica en las más diversas experiencias estéticas para el artista.

Cuando regresa a la Argentina en 1921, expone sus obras en la galería Chandler de la calle Florida. Poco después, él mismo destruye todos sus trabajos y se aleja de Buenos Aires para empezar la que sería una nueva etapa en su carrera, más afín con lo que le era familiar: su pueblo, su casa, su gente.

Sin embargo, no olvida todo lo aprendido y comienza a dibujar rostros, y a pintar flores y paisajes con los recursos y técnicas adquiridos a lo largo de todos esos años.

La línea ágil y segura define la mayor parte de sus dibujos, en los que sobresale el interés por mostrar los aspectos más sensibles, los que llevan a descubrir el alma de esas criaturas, niñas y niños de su Santiago.

Lo que importa es la figura, en especial la cara, los ojos, no así el medio, al que solamente se refiere con unos pocos elementos que remiten a la sencillez de la vida provinciana (cuencos, canastas, sillas de mimbre, etc.).

Otro tanto ocurre con sus pinturas, que llegan a reflejar el universo íntimo de cada uno de sus personajes, transformando lo individual en universal.

Ése quizá haya sido el mayor aporte de Gómez Cornet, frente a toda una corriente modernista que venía del exterior y que se había instalado en nuestro medio con artistas como Pettoruti y Xul Solar, a los que se sumaron más tarde Berni, Butler y Raquel Forner, entre otros.

La década del veinte significó el cambio en materia artística y cultural en nuestro país, en especial en Buenos Aires. El retorno de intelectuales y artistas, la aparición de periódicos especializados, la creación de una institución como Amigos del Arte y la presencia constante de personalidades como Federico García Lorca y Filippo Tomasso Marinetti, dan cuenta de esa realidad.

Gómez Cornet sabe de qué se trata, pero opta por un arte de contenidos, profundo, que lo representa y nos representa.

Ana Canakis, curadora

Fundación Alon, noviembre de 2010

Imágenes de la inauguración