Por Marcela Costa Peuser

Etéreas, volátiles e irreales son las obras que presenta Gustavo Bonevardi en Fundación Alon. Planos blancos, apenas intervenidos por el dócil grafito, nos invitan a internarnos en bosques encantados o paisajes suspendidos entre sus finos trazos. Trazos que, a medida que nos acercamos, revelan las letras de un alfabeto universal. Meticulosamente dibujadas, las letras flotan en busca de significado, en un intento por hilvanar los secretos mejor guardados de todas las lenguas de la humanidad; secretos que se pierden en su propio vacío.

Ausencia, es el tema central de toda la obra de este artista formado como arquitecto que vive y trabaja en Nueva York.

Falling(Caída), un impactante trabajo compuesto por 16 módulos, en los que las letras dispuestas sutilmente dibujan miles de hojas tamaño A4 que, mágicamente, se mantienen suspendidas en el aire. Esta imagen, en la que el tiempo también quedó suspendido, evoca la fatídica mañana del 11 de septiembre en la que se nos cambió el mundo. Bonevardi recuerda cómo el espacio que ocupaban las Torres Gemelas quedó adueñado por cientos de miles de memos, notas y cartas de quienes la habitaban, haciendo más notoria aún la impiadosa ausencia.

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