Cuando los alemanes ocuparon Varsovia en 1940, Polonia era el país europeo con mayor población judía. Inmediatamente, Hitler ordenó confinar en un barrio de Varsovia a más de 400.000 judíos, rodeándolo de un muro de tres metros de altura y 18 kilómetros de largo.
Durante el año y medio siguiente todos los judíos de la ciudad y de localidades aledañas menores fueron trasladados forzosamente hacia el gueto. Las enfermedades y el hambre fueron la causa principal para que la población se mantuviera relativamente estable. Las raciones alimenticias establecidas por los alemanes para los judíos estaban limitadas a apenas 184 calorías diarias, mientras que a los polacos les correspondían 1800 y a los alemanes 2400.

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